sábado, 4 de diciembre de 2010

Adaptación social de las pandillas juveniles latinoamericanas en España


En España, las organizaciones juveniles de la calle, denominadas popularmente pandillas, no son un fenómeno nuevo, pero la llegada de cientos de miles de jóvenes inmigrantes en los últimos siete años ha generado nuevas organizaciones de este tipo y, en algunos pocos casos, también nuevas manifestaciones de violencia urbana. Estas organizaciones de la calle han sido bautizadas como “bandas latinas”, aunque, en realidad, la razón de ser de casi todas no está relacionada directamente con ejercer la violencia, ni con llevar a cabo actividades criminales, como tampoco están integradas únicamente por jóvenes latinoamericanos. Estas nuevas organizaciones juveniles (Latin Kings, Ñetas, Dominicans Don’t Play, Trinitarios, por citar las más conocidas) tienen características y orientaciones muy distintas: pertenecen a ellas hombres y mujeres jóvenes y adolescentes, con residencia legal e ilegal en España; son personas que están estudiando, que trabajan o que están desempleados; son individuos con reivindicaciones sociales o sin ningún objetivo más allá que formar un grupo que les permita reforzar identidades y vínculos afectivos; puede haber personas con un pasado de vinculación a agrupaciones de la calle o sin él. En estas organizaciones algunos jóvenes utilizan la violencia para resolver sus conflictos, pero muchos otros no. Están integradas por personas que nacieron en países de América Latina y también por otras que nacieron en España, en otros países europeos o en otras
partes del mundo. En las últimas dos décadas, en España la violencia juvenil ha estado asociada a organizaciones juveniles como los grupos antisistema de ultraderecha (skin heads y neoazis) y de ultra izquierda (red skins y anarquistas), a los grupos con reivindicaciones independentistas (como los que promueven la denominada kale borroka en el País Vasco), o a los grupos violentos que se organizan alrededor de algunos equipos de fútbol (grupos ultras). Sin embargo, en los últimos años han aparecido nuevos actores: las denominadas “bandas latinas”, a las que se les vincula, muchas veces de manera injustificada, con la violencia y con actividades delictivas. Es fundamental intentar entender la complejidad de esto grupos, porque la política pública muchas veces se nutre solamente de las definiciones sobre “pandillas” o “bandas” generadas por los medios de comunicación y por casos presentados por la policía o por la ficción popular (Papachristos, 2005). Desde algunos sectores se ha querido construir una imagen de los jóvenes latinoamericanos como miembros peligrosos de “bandas”, que utilizan una “estética latina” o de “latin king” para causar miedo y controlar plazas, canchas deportivas, escuelas, así como cometer innombrables delitos.

1 comentario:

  1. Buenas Pilar,
    Este tema siempre me ha causado opiniones/sensaciones o sentimientos adversos.
    Realmente pienso una cosa siento otra y hago otra mas,te explico:
    Tienes razón en cuanto a que el nivel de inmigrantes es muy alto ,relativamente en poco tiempo,es cierto que todo el mundo se merece los mismos derechos y obligaciones.
    Pero es muy real el miedo social que se tiene a estas bandas que comentas en tu post.-¿Como?¿Porque?¿quienes realmente?-No tengo respuestas exactas a estas preguntas que tal vez tdos nos hacemos,por ello mi opinión indistintamente del problema o del culpable es que todo el peso recae sobre la educacion como base,el civismo es parte de lo mismo.
    Y esto precisamente es lo que dio luz a mi blog:educando en sociedad.La educación como base es el "kit de toda cuestión".

    Me ha encantado tu blog,sigue asi ,te felicito.

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